Soy una mujer que, como todo ser humano, ha experimentado procesos dolorosos en la vida. He aprendido a ir al origen de estos, reconocer las causas, comprenderlas y transformarlas en poderosos recursos internos, activándolos cuando sea necesario. Poder discernir cuándo actuar y cuándo dejar pasar no es nada sencillo, pero sí posible; es un arte.
Soy Ana María de la Cueva Santoyo, pintora y psicoterapeuta sistémica desde hace 30 años, he utilizado la fusión de ambas disciplinas que me apasionan, acompañando procesos de Artcoaching. Estoy emocionada de acompañarte a explorar, juntos, el poder transformador del arte dirigido a propósitos esenciales. Esta gran sinergia genera nuevos estados de conciencia funcionales, que se plasman en una pieza de arte con doble función: decorar los espacios y servir como una extraordinaria ancla, un recordatorio perenne del proceso interno diseñado con conciencia.
No se trata simplemente de aplicar materiales sobre el lienzo, sino de sumergirnos en un viaje profundo hacia nuestros recursos del mundo interior. La pintura no solo es una forma de arte, sino también un lenguaje importante que nos permite comunicarnos con nuestras emociones de una manera única y liberadora. Hacer tangible lo intangible, dándole forma y voz.
Amo pintar, amo servir, y amo ayudar a conectar con el artista interior que todos llevamos dentro (de niños lo sabíamos perfectamente). Independientemente de crear obras pictóricas, llevaremos los principios y fundamentos del arte a cualquier trabajo que realicemos.
La obra buena o mala se define por la falta de armonía; así también, cada aspecto de la vida.
Armonía = Bienestar.
Técnica + Composición + Creatividad aplicado a la Vida Cotidiana
Tengo formación como artista plástica, he estudiado con excelentes mentores en pintura, estudié en la ENAP Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. He aprendido varias técnicas, siendo las que se manejan con agua, las que prefiero para los procesos creativos y transformadores.
Tengo formación en varias disciplinas psicoterapéuticas para ayudar a las personas a profundizar y encontrar las causas sistémicas de las situaciones que alteran su estabilidad. Ayudar a ver, reconocer, elaborar, resolver y transcender lo que ya no funciona, para vivir en armonía.
Ambas disciplinas forman una excelente sinergia que ayudan a reprogramar eventos que han dejado huella y que impiden florecer en algún aspecto de la vida.
El Arte es un medio indirecto, y a la vez uno de los más directos para llegar a estratos profundos, tocar emociones verdaderas y comprender el sentido biológico y psicológico de las conductas que producen malestar emocional, repercutiendo en desestabilidad en diversos ámbitos de la vida cotidiana.